Parasha Jukat- La prueba de la serpiente

Escrito por el Rabino Meir Elkabas



La parashá de esta semana, Parashat Jukat, reúne tanto el dolor como la sanación. Contiene las muertes de Miriam(Hermana de Moshé) y Aharón, el decreto contra Moshé y Aharón de que no entrarán a la Tierra de Israel, y un episodio misterioso que involucra serpientes venenosas y una serpiente de cobre que trae curación. Bajo la superficie de esta extraña narrativa se encuentra una profunda enseñanza espiritual sobre el silencio, el anhelo y la prueba de ingresar a la Tierra de Israel.



Queja al borde de la redención


Después del fallecimiento de Aharón en Hor HaHar—identificado por el Midrash como una montaña con otra más pequeña sobre ella, ubicada en lo que hoy es Petra—el pueblo de Israel emprendió el viaje de regreso hacia el Mar Rojo, rodeando Edom. Este desvío los desmoralizó. Ya estaban agotados y aún lejos de su destino, y sintieron que la historia se repetía. Una vez más, parecía que retrocedían en lugar de avanzar hacia la Tierra Prometida.


Este colapso emocional desembocó en una expresión familiar: quejas. Hablaron duramente contra HaShem y contra Moshé, poniéndolos en el mismo nivel:

“¿Por qué nos sacaste de Egipto para morir en este desierto? No hay pan, no hay agua, y estamos hartos de este maná.”

Su queja atacaba precisamente aquello que los había sostenido de manera milagrosa: el maná, al que describieron como un alimento que eventualmente explotaría dentro de sus estómagos, jas veshalom (Dios no lo quiera).




Las serpientes ardientes y su mensaje espiritual



Como respuesta, HaShem envió nechashim (serpientes) y serafim (serpientes ardientes) para morder al pueblo. Muchos murieron. Los sobrevivientes rápidamente reconocieron su error y rogaron a Moshé que intercediera. Moshé, a pesar de haber sido el blanco de sus quejas, oró de inmediato por ellos.


Entonces HaShem le ordenó a Moshé que hiciera un saraf – una serpiente ardiente – y la colocara sobre un poste. Cualquiera que hubiera sido mordido y mirara hacia ella sería sanado. Pero Moshé, tomando la iniciativa, fabricó en su lugar un echash nejoshet —una serpiente de cobre.


La Torá utiliza ambos términos, nechash y saraf, y el Zóhar explica la diferencia: el nechash representa el pecado de hablar contra HaShem; el saraf, el pecado de hablar contra Moshé.

Palabra(fonética) Representa Hebreo
Nechash Hablar contra HaShem נחש
Saraf Hablar contra Moshe שרף

HaShem instruyó a Moshé que hiciera un saraf para enfatizar el agravio contra su propio honor, pero Moshé —escogiendo la humildad— respondió con un nechash, identificando la raíz más profunda: el daño causado por perder la fe en HaShem.


La palabra nechash está compuesta por dos partes: Nun (50) y Jash (silencio חש). La Nun representa la Puerta número 50 —el Shaar HaNun, asociada en las enseñanzas de Rabi Najman de Breslev con el Kéter, la corona suprema y la más elevada de las sefirot.


El Kéter da acceso a la Luz Infinita, pero prueba a la persona empujándola hacia atrás. La respuesta correcta es jash —el silencio.


La prueba del Kéter es contenerse, confiar, mantenerse en silencio incluso ante el dolor y la confusión. El pueblo falló en esta prueba. En lugar de interiorizar el sufrimiento y transformarlo en anhelo, reaccionaron con furia.


La serpiente —el nechash— fue tanto castigo como remedio, un recordatorio del silencio que podría haber atraído precisamente la luz que tanto necesitaban.


La vida constantemente nos envía pruebas que nos llevan al límite. La serpiente nos recuerda que el silencio en medio del sufrimiento no es debilidad; ¡es la puerta de entrada a la luz más elevada!



Elevar la serpiente, elevar al pueblo


Según el Midrash Tanjuma, Moshé no simplemente colocó la serpiente de cobre sobre el poste. Primero erigió el poste y luego lanzó la serpiente de cobre hacia arriba, y milagrosamente, esta se enroscó alrededor del asta y allí permaneció. Este acto de lanzarla hacia arriba simbolizaba el potencial del pueblo de Israel de ser elevado nuevamente—por medio del arrepentimiento y la reconexión con HaShem.


Pero, ¿qué efecto tenía realmente mirar la serpiente? La Guemará en Rosh Hashaná pregunta: “¿Acaso una serpiente puede causar la muerte o dar vida?” Y responde que al mirar la serpiente, el pueblo alzaba sus ojos hacia el Cielo y sometía su corazón ante su Padre que está en los Cielos. La serpiente no era la fuente de la sanación, sino el disparador de la introspección y la teshuvá (retorno espiritual).


El Alshij HaKadosh revela una joya oculta en la redacción de la Torá. Cuando Moshé colocó la serpiente de cobre sobre el asta, el versículo dice: "וַיְשִׂימֵהוּ עַל־הַנֵּס" – “y la colocó sobre el asta.” Las palabras hebreas vay’simehu y hanés contienen ocultas las cuatro letras adicionales del Nombre de HaShem: Yud–Hei–Vav–Hei.( י-ה-ו-ה) Este Nombre oculto simboliza la rectificación completa del daño causado por hablar en contra de HaShem. Al mirar al nechash, el pueblo era confrontado con aquello que había transgredido —y con lo que aún podía recuperar.



La verdadera prueba: guardar silencio


En última instancia, todo este episodio fue una preparación para entrar a Eretz Israel. La Tierra de Israel no es solo un lugar físico: es el hogar del Beit HaMikdash, del Kodesh HaKodashim, y de la piedra fundamental desde donde la Luz Infinita entra al mundo. Para ser dignos de un lugar así, es necesario poder recibir esa luz —a través del silencio, la fe y la fortaleza interior.


Si el pueblo hubiera permanecido en silencio ante la dificultad, habrían accedido al Kéter —la Puerta número 50— y atraído la luz necesaria para entrar a la Tierra. En cambio, fallaron. Pero la enseñanza permanece: la vida constantemente nos pone pruebas que nos llevan al límite. La pregunta es: ¿reaccionaremos con furia —o sabremos contenernos? ¿Reaccionaremos —o volveremos hacia adentro con anhelo?


La serpiente nos recuerda que el silencio en el sufrimiento no es debilidad; es la puerta hacia la luz más elevada.


Shabat Shalom. Que podamos superar nuestras pruebas con silencio, fe y fuerza—y ser dignos de la luz que nos espera al otro lado.