Parasha Bereshit- Encarando la espada giratoria
Escrito por el Rabino Meir Elkabas
BH
El Comienzo de la Creación
La Parashat Bereshit marca el amanecer de la creación y el inicio de la misión del ser humano.
HaShem creó el mundo en un equilibrio perfecto: los cielos y la tierra, la luz y la oscuridad, cada criatura y cada elemento formados con exactitud divina. Luego formó a Adam y Java(Adam y Eva), y los colocó en el Gan Eden, un paraíso destinado a sostenerse a través de la Torá, y a cumplirse plenamente por medio de Am Israel(el pueblo de Israel), cuyo propósito es revelar la Presencia de HaShem en el mundo.
Sin embargo, desde el mismo comienzo, la creación enfrentó su primera prueba: la astucia de la serpiente primordial. La serpiente sedujo a Java para comer del Árbol del Conocimiento, tergiversando la verdad y presentando la falsedad como sabiduría. Con sutil manipulación, la convenció de que al comer del árbol alcanzaría un conocimiento divino, que se volvería creadora de mundos.
A través de esta distorsión, la serpiente sembró la confusión y la falsedad en la raíz de la conciencia humana.
El Nacimiento de la Confusión
Rashi explica que Java añadió algo al mandamiento de HaShem. HaShem había prohibido comer del árbol, pero Adam, buscando cuidarla, agregó una instrucción adicional: “ni siquiera lo toques”. La serpiente aprovechó esto y empujó la mano de Java hacia el árbol, mostrándole que al tocarlo no moría; así la convenció de que comer tampoco tendría consecuencia. La caída del ser humano no comenzó con la rebelión, sino con la confusión, con una distorsión de la verdad.
Desde aquel momento, todo pecado y toda confusión en el mundo siguen ese mismo patrón: la mezcla de verdad y falsedad. “Él no quiso decir esto; quiso decir aquello.” Ese es el lenguaje de la serpiente, la voz astuta que transforma la claridad en caos.
La Espada Giratoria
Después del pecado, Adam y Java fueron expulsados del Jardín del Edén. HaShem colocó Querubines, ángeles de destrucción, y situó allí la Lajat HaJérev HaMit’hapejet —la “espada flameante que gira”— para custodiar el camino hacia el Árbol de la Vida (Bereshit 3:24).
El versículo podría haber terminado mencionando la espada y los ángeles, pero la Torá enfatiza que la espada “gira”. ¿Por qué este detalle? Rabi Natan de Breslev revela que este punto encierra la clave para comprender la raíz de toda confusión humana. La espada giratoria representa el poder de la distorsión, la capacidad del mal para intercambiar y confundir: hacer que la luz parezca oscuridad, que el bien parezca mal, y que la falsedad se vista de verdad.
Aquí nace lo que Rabi Najman de Breslev llama el Heijal HaTemurot, la Cámara de los Intercambios. Es un sistema espiritual donde el bien y el mal se intercambian constantemente. Cada prueba que enfrentamos, cada inversión moral que contemplamos, proviene de esa espada que gira sin cesar.
Viviendo en un Mundo de Intercambios
Hoy vemos esta confusión en todas partes. Verdades básicas que antes eran evidentes, ahora son negadas. Conceptos tan fundamentales como la moralidad, la familia y la identidad están siendo reescritos. “Un árbol es un perro”, “dos más dos es cinco”… suena absurdo, pero muchos lo creen. El mundo ha perdido su anclaje en la verdad. Esto, enseña Rabi Natan de Breslev, es la espada que sigue girando. Su movimiento constante representa la rotación perpetua del engaño, el intercambio incesante entre verdad y falsedad que define el exilio del ser humano. Hasta que aprendamos a enfrentar la espada giratoria —sin dejarnos engañar por su juego de luces y sombras—, permaneceremos alejados del Árbol de la Vida.
Cuando una persona se fortalece con la alegría, obtiene el poder para enfrentar cualquier prueba.
La Espada que Cambia
Rabi Natan de Breslev explica que esta Lajat HaJérev HaMit’hapejet —la espada giratoria— es la raíz de toda confusión en el mundo. De ella surge la Cámara de los Intercambios, donde la falsedad se presenta como verdad, la oscuridad como luz, y la impureza como pureza. La mayor caída de la humanidad no es la rebelión abierta, sino ser engañada creyendo que lo falso es real.
La Torá otorga cada persona la claridad para ver a través de esa distorsión. Sin Torá, la persona es fácilmente engañada. La Torá refina la percepción, permitiéndole reír ante lo absurdo de un mundo al revés. Quienes estudian Torá pueden ver con nitidez cómo la sociedad llama al mal “bien” y al bien “mal”.
La Torá misma es el lente que restaura la visión.
La prueba de la vida, por tanto, no consiste solo en resistir el pecado, sino en ver a través de la ilusión. La espada giratoria representa el cambio constante, el giro interminable de valores, identidades y verdades que domina el mundo. Cada generación enfrenta esta espada en su camino de regreso hacia el Árbol de la Vida.
Superar la Prueba
Rabi Najman de Breslev enseña que cuando una persona comprende que no puede entender intelectualmente lo que está ocurriendo, ese reconocimiento mismo se convierte en su salvación. Cuando deja de intentar racionalizar cada giro y, en cambio, se apoya en la emuná —la fe sencilla—, puede atravesar la espada sin ser herido. Cuando alguien intenta luchar contra la confusión únicamente con la lógica, termina enredado en su propia red. La espada gira, cambiando el bien por el mal, la verdad por la falsedad, hasta que la persona se pierde y resulta herida. Pero si entra con humildad, reconociendo: “No puedo entender esto, pero me aferro a HaShem con fe y alegría”, entonces pasa a salvo a través de la espada.
Este es el camino hacia el Árbol de la Vida. El Zóhar llama al Árbol de la Vida la Torá interior, los secretos de la sabiduría Divina que revelan la Presencia de HaShem en todo. Rabi Najman de Breslev vivió esta visión plenamente. Rabi Natan de Breslev escribe que el Rebe veía la Divinidad en todas las cosas: en cada palabra, en cada momento de conversación, en cada acontecimiento del mundo. La Torá estaba abierta ante él como un mapa viviente de la creación. Ese nivel de percepción es, en sí mismo, el Árbol de la Vida.
El Koaj HaMedameh — El Poder de la Ilusión
La misma espada giratoria que custodia el Árbol de la Vida es la que nos impide alcanzarlo. Su arma es el Koaj HaMedameh, la facultad de la imaginación distorsionada. Este poder engaña a la persona haciéndole creer mentiras sobre sí misma, sobre los demás y sobre HaShem.
Es la misma fuerza que provocó el pecado del Becerro de Oro. El pueblo se equivocó en el conteo de un solo día, y el Satán aprovechó esa confusión: les mostró la imagen del ataúd de Moshé flotando en el aire, para convencerlos de que había muerto.
El resultado fue una idolatría nacida de la ilusión. En realidad, nada había sucedido; todo fue una distorsión de la percepción.
La Alegría que Rompe la Espada
Rabi Najman de Breslev revela que la única manera de vencer esta ilusión es a través de la simjá —la alegría simple y sincera del corazón—. La alegría rompe el poder del Koaj HaMedameh, esa fuerza de la imaginación distorsionada. Cuando una persona se fortalece con la alegría, creyendo que HaShem la valora infinitamente, sin importar lo que haya hecho, adquiere el poder para enfrentar cualquier prueba.
No es fácil. Pero cada momento de alegría en la fe, cada plegaria para permanecer alegre, cada esfuerzo por ver el bien en medio de la confusión, debilita el giro de la espada. A través de la alegría y la emuná, la persona encuentra el camino entre las hojas de la espada y alcanza su propio Árbol de la Vida.
Regresando al Árbol de la Vida
La Torá comienza con esta lección porque define toda la existencia humana: la vida es un camino que atraviesa la espada giratoria. Cada generación enfrenta nuevas formas de distorsión, pero la clave sigue siendo la misma: aferrarse a la fe, aferrarse a la alegría y no dejarse engañar.
Con estas herramientas, la persona puede atravesar la Cámara de los Intercambios y recuperar la santidad que fue cambiada y ocultada. Al hacerlo, no solo encuentra su propio Árbol de la Vida, sino que también acerca al mundo a su redención final.
Shabat Shalom — que este año traiga claridad, fe y alegría para superar cada prueba de la espada giratoria, y que todos podamos regresar al Árbol de la Vida. 🌿✨